La localización de idiomas es el proceso de adaptar el contenido a las preferencias culturales, lingüísticas y regionales de un público concreto. Va más allá de una simple traducción. La localización tiene en cuenta las expresiones locales, el formato local de las fechas, la moneda local e incluso elementos de diseño locales, para que el contenido resulte natural y relevante. Así los usuarios lo sienten como algo propio.
Un contenido bien localizado mantiene el mensaje original y se ajusta a las diferencias culturales, lo que lo hace más eficaz y cercano. Una buena localización consigue que el mensaje no solo se entienda, sino que también conecte con el público objetivo.