Una interfaz de programación de aplicaciones, o API, es un conjunto de reglas y protocolos que permite a las aplicaciones comunicarse e intercambiar datos entre sí. Define los métodos y los formatos de datos que los programas pueden usar para pedir e intercambiar información, y así los desarrolladores pueden conectar distintos sistemas o servicios.
Las API son clave para que funcionen las aplicaciones web, las apps móviles y las herramientas de software. Por ejemplo, una app del tiempo puede usar una API para obtener datos meteorológicos de un servicio externo y mostrarlos a los usuarios. Con las API, las empresas añaden funciones, conectan servicios de terceros o automatizan procesos sin tener que crearlo todo desde cero. Por eso son esenciales en el desarrollo de software moderno.