Si ya sabes qué es un dominio, la siguiente pregunta es cómo te lleva ese nombre hasta una web. Ahí entra el DNS. Es la capa que hay entre el nombre que escribes y el servidor donde está tu sitio.
¿Qué es el DNS?
DNS significa sistema de nombres de dominio (domain name system). Es una red global de servidores que convierte los nombres de dominio legibles para las personas en direcciones IP. Una dirección IP es una cadena de números que identifica un servidor concreto en internet. Cuando escribes un dominio en el navegador, el DNS encuentra la dirección IP correspondiente y lleva a tu navegador al servidor correcto.
La comparación más habitual es la de una guía telefónica. Una guía te permite buscar el nombre de una persona y encontrar su número. El DNS hace lo mismo para internet. Tú das el nombre, y el DNS te devuelve el número que tu navegador necesita para conectarse.
Sin DNS, cada visita a una web te exigiría teclear algo como 192.0.2.1 en lugar de un simple nombre de dominio. El DNS hace que internet sea utilizable para todos, no solo para ingenieros.
¿Cómo funciona una consulta DNS?
Cada vez que visitas una web, se produce una consulta DNS en segundo plano. Todo el proceso dura milisegundos, pero implica varios pasos y varios servidores. Así funciona desde el momento en que pulsas Intro en el navegador.
Paso 1. Tu navegador revisa su caché
Antes de contactar con ningún servidor, tu navegador comprueba si ya tiene guardada la dirección IP de una visita reciente. Si visitaste el mismo sitio hace cinco minutos, lo más probable es que la respuesta siga almacenada en local. Si es así, la consulta termina aquí y la página carga al instante.
Paso 2. La petición va a un resolvedor DNS
Si el navegador no tiene la respuesta en caché, envía la petición a un resolvedor DNS. Suele ser un servidor de tu proveedor de internet. El resolvedor hace de intermediario. No conoce la respuesta, pero sabe a quién preguntar.
Paso 3. El resolvedor contacta con un servidor raíz
El resolvedor contacta primero con uno de los servidores raíz de internet. Hay 13 conjuntos de servidores raíz repartidos por el mundo. El servidor raíz no conoce la dirección IP de tu dominio, pero sabe qué servidor se encarga de la extensión del dominio. Si buscas un dominio .com, el servidor raíz dirige al resolvedor al servidor TLD de .com.
Paso 4. Responde el servidor TLD
TLD significa dominio de primer nivel (top-level domain). El servidor TLD de .com sabe qué servidor de nombres es responsable de cada dominio .com. No devuelve la dirección IP final. En su lugar, le dice al resolvedor con qué servidor de nombres autoritativo debe contactar a continuación. Entender las extensiones de dominio ayuda a explicar por qué existe este paso. Cada extensión tiene su propio conjunto de servidores TLD que gestionan los dominios que cuelgan de ella.
Paso 5. El servidor de nombres autoritativo devuelve la dirección IP
El servidor de nombres autoritativo es la última parada. Este servidor guarda los registros DNS reales de tu dominio, incluida la dirección IP donde vive tu web. Envía la dirección IP de vuelta al resolvedor, que se la pasa a tu navegador. Entonces tu navegador se conecta a esa dirección IP y carga el sitio.
Toda la cadena, del navegador al resolvedor, al servidor raíz, al servidor TLD, al servidor de nombres autoritativo y vuelta, suele completarse en menos de 100 milisegundos.
¿Qué son los servidores de nombres y por qué importan?
Los servidores de nombres son los servidores que guardan los registros DNS de tu dominio. Cuando terminas de registrar un dominio, una de las primeras cosas que configuras es qué servidores de nombres debe usar. Esos servidores de nombres le dicen al resto de internet dónde encontrar tu web, adónde entregar tu correo y cómo gestionar otros servicios conectados a tu dominio.
Si tus servidores de nombres están mal configurados, nada de lo conectado a tu dominio funcionará. Tu web no cargará. Tu correo no llegará. Cualquier servicio ligado a ese dominio se detiene hasta que los servidores de nombres apunten al sitio correcto.
La mayoría de los registradores de dominios ofrecen por defecto sus propios servidores de nombres. Si tu web está alojada en otro sitio, puede que tengas que actualizar tus servidores de nombres para que apunten a tu proveedor de hosting. Es un paso habitual al conectar un dominio a un creador de webs o a una cuenta de hosting aparte, y está directamente relacionado con la diferencia entre dominio y hosting.
¿Qué pasa cuando los ajustes de DNS son incorrectos?
Los problemas de DNS son de los más frustrantes que puede afrontar una marca online porque los síntomas parecen otra cosa.
- Tu web se cae. Si falta el registro DNS que apunta a tu servidor web o es incorrecto, los navegadores no encuentran tu sitio. El dominio sigue siendo tuyo, pero los visitantes ven una página de error en lugar de tu contenido.
- El correo deja de funcionar. El correo depende de un tipo concreto de registro DNS llamado registro MX. Si el registro MX se borra, se cambia o apunta al servidor equivocado, los correos enviados a tu dominio rebotan o desaparecen por completo.
- Fallan los certificados SSL. Algunos métodos de verificación SSL dependen de registros DNS. Si esos registros se eliminan o cambian durante la renovación de un certificado, la renovación falla y tu sitio pierde la conexión segura.
- Se rompen servicios de terceros. Muchas herramientas que se conectan a tu dominio, como las plataformas de email marketing o la verificación de analítica, necesitan registros DNS concretos para funcionar. Eliminar o alterar esos registros desconecta el servicio.
La solución para la mayoría de los problemas de DNS es sencilla. Revisa los registros, encuentra el error y corrígelo. La dificultad es saber qué registro mirar y qué debería decir. Por eso entender lo básico de los registros DNS importa, aunque nunca pienses gestionarlos tú.
¿Cómo funciona la propagación del DNS?
Cuando cambias un registro DNS, la actualización no surte efecto al instante en todo el mundo. Los servidores DNS de cada nivel de la cadena de consulta guardan en caché (almacenan temporalmente) la respuesta anterior. Hasta que esas cachés caducan y se refrescan, algunos visitantes seguirán yendo a la dirección IP antigua mientras otros llegan a la nueva.
Este proceso se llama propagación del DNS. Suele tardar desde unos minutos hasta 48 horas, según el valor TTL (time to live, tiempo de vida) configurado en el registro. El TTL le dice a los servidores DNS cuánto tiempo conservar la respuesta en caché antes de buscar una nueva.
Durante la propagación, tu sitio puede funcionar para algunos visitantes y para otros no. Es normal. No hay forma de obligar a todos los servidores DNS de internet a actualizarse a la vez. Lo mejor es planificar los cambios de DNS en horas de poco tráfico y configurar un TTL más corto antes de hacer el cambio para que la caché antigua caduque antes.
Términos habituales del DNS explicados
El DNS tiene su propio vocabulario. Estos son los términos con los que es más probable que te encuentres al gestionar un dominio.
- Registro A. Apunta un nombre de dominio a una dirección IPv4 (el formato numérico estándar como 192.0.2.1). Es el registro que conecta tu dominio con el servidor donde está alojada tu web.
- Registro CNAME. Apunta un nombre de dominio a otro nombre de dominio en lugar de a una dirección IP. Se usa a menudo cuando un subdominio (como www) debe resolverse al mismo sitio que el dominio principal.
- Registro MX. Le dice a internet qué servidor de correo gestiona el correo de tu dominio. Sin un registro MX correcto, el correo enviado a tu dominio no se entregará.
- Servidor de nombres (registro NS). Especifica qué servidores de nombres son autoritativos para tu dominio. Es lo que actualizas cuando trasladas la gestión DNS de tu dominio de un proveedor a otro.
- Registro TXT. Guarda información en texto que otros servicios pueden leer. Se usa habitualmente para verificación de correo, confirmación de titularidad del dominio y políticas de seguridad.
- TTL (time to live). Un valor configurado en cada registro DNS que controla cuánto tiempo guardan otros servidores el registro en caché antes de pedir una copia nueva. Los TTL más cortos significan actualizaciones más rápidas pero consultas más frecuentes.
El siguiente capítulo de esta serie cubre los registros DNS con todo detalle, incluido cuándo usar cada tipo y cómo configurarlos correctamente.
Cómo gestiona WEMASY el DNS
Cuando creas una web con WEMASY y conectas tu propio dominio, WEMASY te da la configuración DNS que necesitas. La plataforma te dice exactamente qué registros configurar y adónde apuntar tus servidores de nombres. El SSL se gestiona automáticamente, así que no necesitas crear registros DNS aparte para verificar el certificado.
Para las marcas que quieren una gestión del DNS sencilla, WEMASY reduce la configuración a unos pocos pasos. Registras tu dominio, actualizas los registros como se te indica y la plataforma se encarga de la conexión entre tu dominio y tu sitio en vivo. Mira qué incluye cada plan en los precios de WEMASY.
Preguntas frecuentes sobre el DNS
¿Puede el DNS afectar a la velocidad de carga de tu web?
Sí. La velocidad de la consulta DNS es el primer paso para cargar cualquier página web. Si tu proveedor de DNS es lento o los registros DNS no están configurados de forma eficiente, la consulta tarda más y retrasa el inicio de la carga de la página. Elegir un proveedor de DNS fiable con servidores repartidos por varias regiones ayuda a mantener cortos los tiempos de consulta para los visitantes de cualquier lugar. Con el creador de webs de WEMASY, puedes configurarlo directamente en tu web.
¿Se pueden usar distintos proveedores de DNS para el mismo dominio?
Técnicamente puedes apuntar un dominio a servidores de nombres de dos proveedores distintos, pero no se recomienda para la mayoría de las marcas. Ambos proveedores deben tener registros DNS idénticos en todo momento, y mantenerlos sincronizados añade complejidad. Para la mayoría de los sitios, usar un solo proveedor de DNS y tener todos los registros en un único lugar es más sencillo y menos propenso a errores.
¿Cuál es la diferencia entre el DNS y una URL?
Una URL es la dirección completa que ves en tu navegador, con el protocolo (como https), el nombre de dominio y la ruta de la página concreta. El DNS solo se ocupa de la parte del nombre de dominio. Cuando tu navegador lee una URL, extrae el nombre de dominio y usa el DNS para convertirlo en la dirección IP del servidor. El resto de la URL le dice al servidor qué página o archivo concreto debe entregar.
¿Se pueden cambiar los registros DNS sin cambiar de registrador de dominios?
Sí. La gestión del DNS y el registro del dominio son funciones separadas. Puedes mantener tu dominio registrado con un proveedor y apuntar sus servidores de nombres a un proveedor de DNS completamente distinto. Es habitual cuando una marca registra un dominio en una empresa pero aloja su web en otra. Actualizar los ajustes de servidores de nombres en tu registrador es todo lo que hace falta para el cambio.
¿Qué pasa con los registros DNS si caduca tu dominio?
Cuando un dominio caduca, los registros DNS asociados dejan de funcionar. El dominio entra en un periodo de gracia en el que el registrador aún puede conservar los registros, pero ya no se sirven a internet. Si el dominio no se renueva durante el periodo de gracia, acaba quedando disponible para que cualquiera lo registre, y todos los registros DNS anteriores se pierden de forma permanente. Mantener tu dominio renovado y los datos de tu registro al día evita que esto ocurra.